Carolina Herrera
"Ser VIP no tiene que ver con el dinero o la fama, sino con la personalidad"


Carolina Herrera, madre e hija, nos abrieron las puertas del universo CH, la marca de diseño internacional que las une también a la hora de trabajar y crear. Cosmopolitas, enérgicas e incansables, en esta nota hablan de su relación, de su pasión por los viajes y de su fascinación con Nueva York, la ciudad donde nació la nueva fragancia de la marca, 212 VIP, un perfume inspirado en jóvenes creativos con personalidad, sentido del humor y un espíritu que huye de las tendencias impuestas por el mercado.


E legante, chic, clásica pero con toques modernos, profundamente femenina…. Así es Carolina Herrera madre, un ícono de la elegancia mundial que supo levantar un emporio de la moda nacido hace 30 años, cuando la señora presentó su primera colección de
elegantes vestidos en 1981. Casada con el venezolano Reinaldo Herrera y madre de cuatro hijas, desde hace 13 años, la diseñadora se dio el gusto de incorporar en su equipo de trabajo a una de ellas, la que lleva su mismo nombre: Carolina Herrera Báez. 

Desde entonces, la joven se desempeñó como experta en fragancias dentro de la división de perfumes de la marca y hoy, a los 41 años, acaba de lanzar 212 VIP, la última creación de CH inspirada en la energía de la gente más creativa de Nueva York. “Admiro a Carolina por su estilo, su ojo moderno y elegante y su profesionalismo. También por su franqueza. Me gusta trabajar con ella porque sé que siempre me va a decir lo que piensa. Como madre he intentado transmitirle que lo importante es poner pasión en lo que uno hace. Y eso es lo que veo ahora en ella, dice esta caraqueña de nacimiento que, desde hace varias décadas, reina en las calles y avenidas más sofisticadas de la ciudad que nunca duerme. En los restaurantes, teatros, bares y salones que ya en los 70 la reconocían entre las mujeres más distinguidas del mundo, Carolina Herrera se codeó con el jet set de la época, acaparó la atención de personalidades como Diana Vreeland –la legendaria editora de Vogue–, fue retratada por personajes como Andy Warhol y vio crecer su emporio de alta costura dejando atrás un primer showroom con colecciones de vestidos para lanzarse a conquistar mercados con líneas de perfumes, accesorios y una exclusiva línea de ropa para hombres. Actualmente, su firma posee tiendas en más de 40 países en todo el mundo.
De modo que allí está ella, del otro lado de la línea del teléfono, siempre impecable y vestida de Carolina Herrera con las prendas y accesorios que asegura que jamás deberían faltar en un guardarropa femenino: una clásica camisa de algodón blanco, un par de pantalones de tiro alto o una falda, un cinturón y un par de aros tan discretos como elegantísimos. Allí está la señora elegancia dispuesta a bucear en su pasión por desplegar buen gusto y distinción mientras acompaña a otros a encontrar y proyectar un estilo propio.
“Me interesa la gente que se siente cómoda con su ropa. Entre las mujeres, me gustan las que tienen una personalidad definida y mucha creatividad; mujeres seguras de sí mismas, elegantes y femeninas.”

Durante la entrevista con ROOMIN, Herrera sorprende al ofrecer una primera definición del lujo que hoy asocia con la sencillez. “El verdadero lujo de hoy en día es la sencillez. Como la sociedad, la moda y las personas, el concepto de lujo ha ido evolucionando hasta adaptarse a las necesidades actuales. Hay cosas que antes considerábamos lujosas que ya no elegimos y viceversa”, explicó.

Desde Nueva York, Carolina Herrera continúa la charla enumerando los encantos de la ciudad en la que vive desde hace varias décadas, un lugar que siente como “un verdadero microcosmos en el mundo por su creatividad, su energía y su electricidad”.
Su hija, Carolina Herrera Jr., también vivió en esa ciudad desde los 12 años y aunque lleva años viviendo en España junto con su marido, el ex torero Miguel Báez, “El Litri”, y los tres hijos de la pareja, se siente profundamente ligada con la ciudad estadounidense. Allí construyó todo un mundo de relaciones y amigos, allí comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del arte –estudiaba y trabajaba en cine– y llamó la atención de todos con un estilo moderno y descontracturado que el de su madre, pero con esa misma actitud y empuje que las vuelve fascinantes e imparables.
“Desde que vivo en España, echo de menos a mi familia y a mis amigos de toda la vida, y esa posibilidad que te da Nueva York, donde todo está abierto las 24 horas del día. Pero viajo muy seguido para allá y con mamá hablamos todos los días. Con ella también compartimos los viajes para presentar los perfumes, nos reímos y nos divertimos mucho juntas”, cuenta.
Durante la charla, Carolina Herrera Báez confiesa que “jamás imaginó que terminaría trabajando con su madre, pero hoy dice sentirse feliz ante la posibilidad de colaborar con ella y ante el desafío de seguir creando los perfumes. A través de ellos puedo expresar sentimientos, vivencias, algo que está sucediendo a mi alrededor y merece ser contado. En lugar de hacerlo a través de una fotografía, un cuadro o un fotograma de cine, con nuestro equipo lo hacemos desde una historia olfativa que construimos a través de diferentes mezclas de ingredientes”.
En varias oportunidades, su madre ha dicho que el perfume es “el accesorio invisible más importante para una mujer”.  Carolina coincide, se entusiasma y levanta la apuesta: “El perfume es una señal de identidad, algo que nos hace soñar y sentir bien, que crea y evoca memorias y algo que a todas las mujeres nos gusta de una manera u otra”.
Entre las fragancias de la marca creadas hasta el momento, su madre siempre rescata el perfume 212 Chic for Men, una fragancia masculina que nació bajo la inspiración de la colonia Roger & Gallet que usaba su padre en Caracas, cuando ella era todavía una niña. Aunque vive en Nueva York desde hace muchos años, la diseñadora regresa siempre a Venezuela y a los paisajes de su infancia y juventud. Allí están mis raíces y mi corazón. A pesar de vivir lejos, siempre seré caraqueña”, dice.
Ambas mujeres, madre e hija, valoran y disfrutan de la vida familiar y han sabido sostener un delicado equilibrio entre el trabajo y la vida íntima: cada vez que pueden, realizan viajes en familia y en unos pocos días planean reunirse en República Dominicana junto con el resto del clan Herrera para festejar las fiestas de fin de año. Más adelante, en febrero de 2011, es muy probable que se tomen otro descanso a orillas del mar, en la tranquilidad del pueblo de José Ignacio, en Punta del Este, Uruguay.  
Mientras tanto, madre e hija están abocadas a afianzar el lanzamiento mundial de la fragancia 212 que lleva la palabra “VIP” sobre su original estuche dorado. Tan pronto como destapamos el envase, la fragancia se apodera del aire y una última pregunta se impone.

¿A quiénes consideran VIP Carolina Herrera madre e hija?

Carolina Herrera: Los VIP son personas que realmente contribuyen con su actitud y talento, y eso es algo que a las dos nos motiva mucho. Ser VIP no tiene que ver con el dinero o la fama sino con la personalidad.
Carolina Herrera Báez: Coincido. Se trata de personas reales, que disfrutan de la vida y tienen un gran sentido del humor. Para mí, el VIP tiene una personalidad muy fuerte y no sigue las tendencias. Su estilo es único y muy personal. Son VIP porque se lo merecen, porque tienen la energía y la actitud para serlo.

Por Agustina Rabaini - Fotos: gentileza Carolina Herrera


ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios