Colombia, Cartagena de Indias - Sofitel Santa Clara
Lujo sagrado

Cartagena de Indias, principal destino turístico de Colombia, ofrece los baluartes de su historia y un imponente marco natural. Una experiencia magnifique.



E ra un edificio cuadrado frente al mar, con tres pisos de numerosas ventanas iguales, y una galería de arcos de medio punto alrededor de un jardín agreste y sombrío. Había un sendero de piedras entre matas de plátano y helechos silvestres, una palmera esbelta
que había crecido más alto que las azoteas en busca de la luz, y un árbol colosal, de cuyas ramas colgaban bejucos de vainilla y ristras de orquídeas. Debajo del árbol había un estanque de aguas muertas con un marco de hierro oxidado donde hacían maromas de circo las guacamayas cautivas.
El edificio estaba dividido por el jardín en dos bloques distintos. A la derecha estaban los tres pisos de las enterradas vivas, apenas perturbados por el resuello de la resaca en los acantilados y los rezos y cánticos de las horas canónicas. Este bloque se comunicaba con la capilla por una puerta interior, para que las monjas de clausura pudieran entrar en el coro sin pasar por la nave pública, y oír misa y cantar detrás de una celosía que les permitía ver sin ser vistas (…)”,
así pinta Gabriel García Márquez el convento de Santa Clara donde transcurre su última novela, Del amor y otros demonios (*), en la que narra la historia de una chiquita de 12 años llamada Sierva María.
Además del magnífico colombiano, la propia Historia de Cartagena de Indias escribió un capítulo importante en este convento, hoy convertido en un espléndido hotel 5 estrellas. Sus muros han sido testigos oculares del apogeo que experimentó la ciudad a partir de 1700, cuando en su puerto atracaban los galeones de la Corona española, trasladando el oro de Nueva Granada y la plata del Alto Perú. Tal fortuna propició rápidamente el acecho pirata: la ciudad tuvo que amurallarse en un perímetro de 11 kilómetros cuadrados para el resguardo de sus gentes, plazas e iglesias, conservadas aún  en perfecto estado. “La heroica” –así le decían a la ciudad- resistió estoicamente el paso del tiempo. Y entre los edificios de la época colonial que hoy marcan un alto en el recorrido de Cartagena, se encuentra el histórico convento de Las Clarisas, construido en 1621 sobre un lote de tierras que Doña Catalina de Cabrera dejara tras su muerte, en 1607, a orillas del mar Caribe.
Hospital de caridad, penitenciaría, escuela de Bellas Artes, facultad de Medicina, Liga departamental de Béisbol… Antes de convertirse en este elegante hotel, el convento fue corriendo todo tipo de suertes a lo largo de los siglos. 
En 1984, el perímetro amurallado de la ciudad y sus alrededores fue declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco (1991); luego de años de abandono, Sofitel comenzó con las obras de remodelación del histórico convento. Haciendo gala del savoir-faire (algo así como “moverse en sociedad con clase y estilo”) que caracteriza a la cadena francesa, se respetó la estructura colonial de las galerías tan bien descriptas por García Márquez, y se privilegió el contacto panorámico con el exterior. Una fabulosa piscina con vista al mar Caribe echa por tierra años de encierro y penitencia.
Las 119 habitaciones están repartidas en dos alas claramente diferenciadas por sus estilos: una colonial; la otra, republicano (un poco inglés, un poco francés). Aquí el huésped disfruta de las amenities de L´Occitane y de una cama tan grande como confortable, con un variado set de almohadas y almohadones. Para quienes buscan una estadía personalizada, el hotel ofrece el servicio de un concierge Clefs D'Or –miembro de una de las asociaciones más reconocidas dentro de la rama hotelera que agrupa a los mejores mayordomos del mundo–. Las vistas desde los cuartos oscilan: unas dan a los jardines internos; otras, a las aguas del mar Caribe; y algunas otras encuadran las callecitas angostas y sinuosas del barrio, con sus balcones de madera y flores.
Como símbolo de esta conjunción de tiempos, su exclusivo bar lounge lleva el nombre de El coro, en alusión al uso original que se le daba a este ambiente en el antiguo convento, aunque ya no le canten a Cristo por las mañanas. Lo que era el viejo comedor de las monjas es hoy El Refectorio, un exquisito restaurante de cocina internacional y pastelería francesa, ambientado con muebles de la época. A éste se suman otras dos propuestas gastronómicas: el San Francisco, para quienes prefieren platos de la bella Italia en una terraza con vista al mar; y el Café del Claustro, con el servicio de la tradicional brasserie, un salón decorado con reproducciones de Henri Rousseau que arrastran al huésped al interior de la jungla tropical.
En materia de relajación y cuidados del cuerpo, el hotel ofrece 800 metros cuadrados de spa, con todos los servicios de un 5 estrellas: masajes, tratamientos de rejuvenecimiento, fitness center, solarium y Hamman bath, entre otros.
Más allá de la excelencia de los servicios, Sofitel Santa Clara posee goza de una ubicación inmejorables, tanto que como huéspedes podemos recorrer toda la “ciudad vieja” a pie y visitar así el Fuerte de San Felipe de Barajas, la catedral, el cuartel de Las Bóvedas, el Teatro Heredia, la iglesia de Santo Domingo y la casa del mismísimo Gabriel García Márquez, pegada al convento. Caminar sus callecitas, comprar artesanías y observar el vaivén de los puestos ambulantes es un espectáculo aparte. Para que sepan, la siesta es tan sagrada como la rumba y la sonrisa soleada de la gente del mar Caribe.
Mar con un tesoro llamado Archipiélago de Nuestra Señora del Rosario, un auténtico paraíso de aguas cristalinas, corales y playas de arenas blancas; la meca del snorkel, el buceo y el canotaje. A solo cuarenta minutos de navegación rápida se llega al hotel San Pedro de Majagua, en Isla Grande, una propuesta boutique de 17 habitaciones que en 1955 fuera la casa y el estudio del pintor francés Pierre Daguet. Luego de una meticulosa remodelación, este lugar es ahora un resort de lujo que el mismo Sofitel se encarga de ofrecer a sus huéspedes –reyes, estrellas de cine, ilustres de la política y de los grandes negocios: caso Juan Carlos de Borbón, caso F.F Coppola, caso B. Clinton, caso Mick Jagger…-.
Por lujo, glamour y mística, la mejor manera de sentir Cartagena de Indias, el mayor destino turístico de Colombia, es desde las habitaciones del Sofitel Santa Clara, una experiencia magnífica.

Por Lorena Blázquez. Fotos: gentileza de Sofitel Santa Clara y Sofía Ferrante.

GPS
Dirección: Calle del Torno 39-29, Barrio San Diego, Bolívar
Distancias: a 5 km. del aeropuerto de Cartagena, Rafael Nuñez
Cómo llegar: desde el aeropuerto, tomar la avenida Santander hasta  la calle Las Tenazas, luego doblar a la izquierda por la calle del Torno.
Web: www.hotelsantaclara.com
E-mail: conserje.santaclara@sofitel.com
Tel: (+575) 650.4700


ROOMIN Nº15

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