Uruguay, Punta del Este - Mantra Resort, Spa & Casino
La movida del Este

En el balneario más chic de América del Sur, un resort de lujo combina el esplendor natural de su entorno con la pomposidad de una refinada movida nocturna.



L a rompiente se aleja de la costa y solo quedan en el agua unos pocos intrépidos montados sobre sus tablas de surf. Es antes del atardecer, pero aquí no están Jesse ni Celine, los personajes creados por Richard Linklater para su film de 2004 (Before
Sunset). Y claro, tampoco estamos en París, donde transcurre esa bella historia de amor, sino a mares de distancia. Aunque a juzgar por el glamour de esta línea costera, bien podríamos estar en las exclusivas arenas de Saint Tropez. Hombres y mujeres que parecen salidos de un casting de modelos publicitarios nos acercan las últimas tendencias en trajes de baño y ropa de estación.
Estamos en La Barra de Maldonado. El sol se pone. A las dos y media de la tarde la temperatura trepó a 33 grados, pero ahora, una suave brisa marina sopla aquí en el reservado beach club que el hotel Mantra tiene a disposición de sus huéspedes en la playa Manantiales. El aire huele también a pino, a los bosques que salpican a este apacible poblado. Los árboles más añosos, cuentan, los plantó Antonio Lussich, pionero de la región, allá por 1896, cuando Punta del Este –por entonces Villa Ituzaingó– no era más que una península de rocas gobernada por el viento. La construcción del muelle (entre 1885 y 1887) cambió el pulso del pueblo: los turistas argentinos, que repartían sus días entre Buenos Aires, París y Londres, llegaron aquí y se enamoraron a primera vista. Décadas más tarde, el boom inmobiliario que experimentó la ciudad hizo que sus visitantes más exquisitos corrieran sus valijas unos 15 kilómetros más hacia el Este, precisamente a La Barra, donde ahora estamos.

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“La soledad, cuando uno la elige, es un lujo”, dijo Francis Mallmann en esta revista, descubrimiento que el cocinero/poeta trajo de las entrañas de Garzón, otro poblado uruguayo un poco más allá de José Ignacio, su lugar en el mundo.
Atrás quedaron los rascacielos. La Barra es una zona de aspecto mediterráneo, cuyas casas miran hacia el mar, que se deja ver detrás de las maravillosas dunas blancas. Algo de eso que dijo Mallmann subyace en esta experiencia de hospedarse en el Mantra, miembro de The Small Leading Hotels of the World. El hotel está ubicado en un entorno de profunda armonía y naturaleza. En todos sus ambientes se respira calma. La disposición arquitectónica marca una diferencia notable respecto de otras propuestas hoteleras que se ofrecen en la bahía de Punta del Este. Los 18 mil metros cuadrados que posee el complejo se reparten en tres plantas, priorizando siempre el cielo abierto. Hay nueve hectáreas de bosque alrededor y dos módulos bien diferenciados, cuyos diseños obedecen a una primacía de la intimidad –algo que suelen reivindicar sus huéspedes–.
Si quieren mantenerse aislados del bullicio, pueden hacerlo, y también al revés. En la superficie principal, elegante y sobria por donde se la mire, hay un centenar de habitaciones con magníficas vistas panorámicas desde sus terrazas. Ropa de cama de lino, lencería de algodón egipcio, almohadas de plumas y un servicio personalizado de mayordomo las 24 horas son indicadores de un estilo de vida de primer nivel. La suite principal, por caso, es de 160 metros cuadrados y suele alojar celebridades planetarias cada verano. Se llama suite Mantra, cuesta unos cuatro mil dólares la noche y ha sido elegida por la revista norteamericana Elite Traveller como una de las “101 Top Hotel Suites en el mundo”.
En la planta baja está el restaurante Zafferano, cuya cocina de autor se goza también a orillas de la piscina olímpica. “Fusión mediterránea con inspiración asiática” es la definición que mejor le cabe a los manjares de pescados y frutos de mar pergeñados por su chef. El Mantra Plaza complementa la propuesta restituidora del resort: spa; fitness center con pileta climatizada y dos canchas de tenis; una sala de cine con 160 butacas; otra alternativa gastronómica más informal pero no menos interesante, el Índigo Grill; un wine bar con una selección de más de trescientas etiquetas de vinos internacionales premiados en el mundo; y un casino boutique para los amantes del verde paño y las tragamonedas.
Capítulo aparte para The Balance Spa by Mantra: a las terapias tradicionales se suman programas que combinan la medicina ayurvédica (una milenaria tradición hindú, cuyo nombre significa “ciencia de la vida”) con tratamientos de rejuvenecimiento, relajación y antiestrés. Nada se siente igual luego de someterse a una sesión de estos masajes con aceites aromáticos. Uno puede eliminar bloqueos energéticos y experimentar, incluso, cambios emocionales. Visita altamente recomendada, sin distinción de sexos ni credos.

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La noche, la famosa y mediática noche de Punta del Este encuentra en La Barra las discotecas, los bares y los pubs más exclusivos de Sudamérica. Tequila, Crobar y Sabbia son los boliches más top para bailar hasta el amanecer. Cualquier cosa puede pasar y cualquiera se puede cruzar, desde una estrella de Hollywood hasta un jeque árabe rodeado de custodios. Ahora, si la idea es salir a tomar algo sin tanto amontonamiento de gente, sepan que en Flo sirven los martinis más ricos del planeta, y que Puerta Uno es otro estupendo bar con música electrónica. También hay fiestas a diario, con bandas en vivo y los DJs más venerados del circuito internacional. Entre las más excepcionales y esperadas se cuentan las que realizan Lacoste, Corona, Chivas y Chandon todos los veranos.
Hay, por supuesto, alternativas menos bulliciosas, salidas gourmet por los excelentes restaurantes de la zona. Dos propuestas infalibles: La Huella, en José Ignacio (ver pág. Xxx) y La Bourgogne, con su tradicional cocina francesa a cargo del chef Jean Paul Bondoux, en Punta. 
También está el puerto, la Avenida Gorlero –con sus galerías de arte y boutiques de las firmas más importantes del mundo–. Se puede hacer shopping de lujo, se puede visitar el mítico edificio Nogaró, renovado por completo y convertido en un centro de entretenimientos... Punta del Este es diversa e inquietante, una invitación constante al placer y al regocijo, un destino que combina magistralmente la belleza de su entorno natural con el esplendor de sus noches, sus playas y su mística veraniega.

Por Lorena Blázquez. Fotos: Nicolás Levín y gentileza Mantra Resort Spa & Casino.

GPS
Dirección: Ruta 10, Parada 48 Av. Juareguiberry y Ante Milat. La Barra, Punta del Este.
Distancias: a 30 km. del aeropuerto Laguna del Sauce 30 y a 12 km del centro comercial de Punta del Este.
Cómo llegar: salir del aeropuerto Laguna del Sauce y tomar la Ruta 10 hacia Punta del Este. En la Parada 3 de la Playa Mansa doblar hacia la izquierda y dirigirse a la parada 5 d la Playa Brava, ahí hay que doblar nuevamente a la izquierda y trapasar el puente ondulante de La Barra. Continuar por la calle principal y la Parada 48, doblar a la izquierda, a unos metros verá el hotel.
Web: www.mantraresort.com
E-mail: reservations@mantraresort.com
Tel: 598 42776100

 

ROOMIN Nº15

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