Bahamas, Nassau - One & Only Ocean Club / The Cove Atlantis
Isla de diversiones

Tierra de piratas y corsarios, las huellas de una civilización forjada a base de ron resurgen noche tras noche. Aunque un solo día en el One & Only Ocean Club basta para espantar los fantasmas de Jack Sparrow. Playas paradisíacas y mesas de black jack conviven bajo el sol del Caribe. Ángeles y demonios cobran vida en Bahamas. Y se divierten juntos en Paradise Island.



E lla, que había viajado especialmente desde Alemania con la excusa de un fin de semana romántico, empezó a sospechar. Habían cenado en Dune, el exquisito restaurante de cocina asiático-francesa dirigido por el multipremiado cheff Jean-George

Vongerichten, y la caminata por los jardines de Versalles se prolongaba más de lo habitual. Él, que había delegado todos los detalles a Gavin Murugam, director de mayordomos del hotel One & Only Ocean Club, tampoco estaba muy tranquilo. Con la luna llena como excusa, él la llevó al deck de playa que posee el hotel para contemplar puestas de sol, mareas o, precisamente, lunas. “Would you marry me?”, leyó ella escrito en la arena cuando bajó la vista. Junto a una fogata, una mesa cubierta con pétalos de rosa y una botella de champagne francés eran testigos mudos de esta escena protagonizada por dos perfectos desconocidos alemanes. Después vino Rande Gerber –uno de los propietarios de locales nocturnos más influyentes de Estados Unidos– a casarse en este mismo lugar con su novia Cindy Crawford, por siempre, la chica del lunar junto a la boca. Aquí se casaron y se besaron. No serán los últimos.

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Paradise Island es conocido como uno de los puntos de mayor movida nocturna de todo el Caribe. La isla está conectada con Nassau por medio de dos puentes. Al observar en las playas de la orilla norte los elegantes complejos turísticos o el refulgente campo de golf que se abre como un oasis, es difícil creer que hace tiempo se llamara Hog Island (Isla del Cerdo), ya que no era más que una granja de Nassau. Aquí, la vida nocturna se concentra en el hotel Atlantis, que cuenta con el casino más grande del Caribe (mil tragamonedas, cien mesas de juego y aéreas exclusivas para high rollers las 24 horas del día); fiestas y eventos como el Atlantis Live!, que convoca artistas como Fergie, Ashanti o Janet Jackson; y el exclusivo club AURA, ubicado dentro del mismo casino, al que sucumben estrellas como Madonna para despuntar el vicio. Casados, solteros, parejas o amigos, en Bahamas el sol y las estrellas se funden en 24 horas corridas de fiesta. Aburrirse es lo único imposible.

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El archipiélago de las Bahamas, con sus setecientas islas puestas sobre las aguas turquesa y cristalinas del océano Atlántico, rebosa de riquezas y decorados naturales de los más mágicos y asombrosos del mundo. A solo 280 kilómetros de la ciudad de Miami, este playground tropical se convirtió en la excursión preferida para quienes eligen hacer un viaje inolvidable a una de las islas más exclusivas del Caribe. De clima caluroso pero agradable, la temperatura media oscila entre los 24 y los 30 grados centígrados, con mucha humedad en los meses de verano. Nassau, su ciudad capital, concentra el 70 por ciento de los más de 350 mil habitantes del archipiélago. Bautizada por colonos ingleses en honor al príncipe William de Orange-Nassau, sucesor al trono de Inglaterra, fue durante muchos años tierra de piratas legendarios, corsarios y saqueadores de botines. Algunos muy famosos, como el Barba Negra, atraían a los barcos hacia los arrecifes y los desvalijaban tras hundirlos. Hoy, miles de persona desembarcan a diario en la ciudad para recorrer Bay Street, una calle simpática, muy colorida, con casas coloniales de dos plantas, techos en galería y carteles que rezan una sola palabra: duty free. Con descuentos que llegan hasta el 50 por ciento, boutiques con prendas de Gucci, Dior, Fendi, Versace; o joyerías con relojes de Chopard, Brietling, Piaget, Vacheron Constantin constituyen un verdadero must en el paseo de shopping.

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Entre playas paradisíacas y fabulosos jardines inspirados en la grandeza romántica de Versalles, se esconde uno de los secretos mejor guardados de Bahamas: el One & Only Ocean Club, destino preferido por la elite turística mundial. Lo que antaño fuera una plantación colonial se transformó en un hotel de lujo dentro de Paradise Island, la isla más bella del archipiélago caribeño, con apenas ocho kilómetros de largo por uno y medio de ancho. El simple, pero exquisito sabor de su limonada color rosado, presagia una estadía inolvidable. Sin saber exactamente por qué, la arquitectura del hotel resulta familiar en el primer vistazo; minutos más tarde queda resuelta mi inquietud: estoy sentado en el set de filmación de Casino Royale, la película que estrenó un nuevo modelo de James Bond (Daniel Craig) en 2006. El lobby principal y sus alrededores fueron algunos de los lugares elegido por la producción para rodar gran parte de la película.
Camino a la habitación, un amplio pasillo comunica las dos alas más importantes del complejo: la Hartford y la Crescent. Los dos pisos de Hartford seintegran un ambiente acogedor, con arquitectura colonial clásica y corte rústico. Mientras que el lujo contemporáneo y moderno define los cinco edificios de dos pisos del ala Crescent, con vistas infinitas de un océano azul inmaculado. Recorrer todo el complejo implica un largo y placentero paseo. En cada punto del trayecto (dos piscinas –adultos y niños–, seis canchas de tenis, gimnasio, spa, cinco restaurantes, cancha de golf de 18 hoyos –donde Michael Jordan organiza su torneo–, kidsonly, y los espectaculares jardines que rememoran Versalles) se entiende claramente porqué familias y empresas de todo el mundo lo eligen para sus eventos más importantes. Sobre la playa, las exclusivas Villas de estilo residencial, con piscinas infinitas y jardines privados, ofrecen mayor espacio (450 m2) y un servicio diferenciado (cheff, mayordomo y housekeeping propios). Figuras como Robert De Niro, Sarah Jessica Parker y Oprah, entre muchas otras, descansan a menudo en este sector.

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Música electrónica, tragos, apuestas, modelos (hombres y mujeres) en traje de baño. Son las tres de la tarde y el exclusivísimo CAIN Beach Club –un club privado solo para adultos, con mesas de juego, lujosas cabañas, áreas de descanso, bares y restaurantes– marca el ritmo. Es la misma franquicia que de miércoles a sábados hace explotar la noche de la ciudad de Nueva York, en CAIN LUXE. Solo que éste se encuentra dentro del hotel The Cove Atlantis –resort de lujo, seiscientas habitaciones, diseño espectacular de Jeffrey Beers y David Rockwell, mismo grupo inversor que el Ocean Club–, en Paradise Island. Si uno es huésped del Ocean Club puede conseguir un permiso de ingreso. Pero no pasa lo mismo a la inversa. La fiesta es siempre de día. Una gran piscina de poca profundidad reemplaza a la pista de baile y se convierte en el centro del club. El Cove Pool Café sirve tragos y comidas frescas. Las apuestas de black jack no se detienen. Alrededor de la piscina hay 20 cabañas que miran directo al mar, totalmente equipadas (sofá, almohadones, televisores de pantalla plana, DVD y sistema de entretenimiento Bose 3-2-1). Y un mayordomo siempre a disposición para servir tragos, comidas y meriendas día y noche. Las cabañas se alquilan por el período que el huésped desee.
La noche se consagra a AURA, la disco más exclusiva de Nassau. Entre invitados, celebrities y huéspedes del hotel, las restricciones de acceso son habituales. Conseguir un trago en una de sus dos barras es casi imposible. Las dos salas VIP, con mesas que amontonan botellas de etiquetas exclusivas, sillones de cuero negro y personal de seguridad propio, están reservadas desde hace semanas. La pista, sumergida unos centímetros del resto de la disco, explota al ritmo de David Guetta. Alrededor, el mismísimo infierno y todas sus tentaciones juntas. Un desfile constante de mujeres policías, enfermeras, porristas, bailarinas exóticas y colegialas. Es noche de Halloween en Bahamas. Soy el único que no lleva disfraz.

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Caminar por los jardines de Versalles, inspirados en los originales del magnífico palacio francés y construidos en su totalidad con materiales de la misma región, resume perfectamente la experiencia de unos días en One & Only Ocean Club. Estilo, sobriedad y elegancia europea en el corazón del Caribe. Un brunch por la tarde en CAIN Beach Club y un par de tragos a la noche, en medio del desenfreno nocturno de AURA, recuperan sensaciones olvidadas de aquellos buenos viejos tiempos. Playa, clubes nocturnos, música, ron, ángeles y demonios de estas islas andan siempre juntos. Mezclados pero no revueltos, como diría Bond, James Bond.

JUNKANOO
Para probar la cultura y el arte de Bahamas es imprescindible asistir al festival de Junkanoo, un desfile animado, colorido, con personas disfrazadas girando y bailando al ritmo de tambores, pitos y maracas. Se festeja el 26 de diciembre y el 1o de enero. Empieza en las primeras horas de la madrugada y termina al amanecer. El Junkanoo recuerda el Mardi Gras de Nueva Orleáns y el Carnaval de Río de Janeiro, pero es completamente bahamense y no existe en ningún otro lugar. Los participantes del desfile, distribuidos en grupos de hasta mil personas, son organizados en torno a un tema en particular. Sus disfraces, baile y música reflejan este tema. Al final del desfile, los jueces premian con dinero a quienes tuvieron mejor música, mejor disfraz y mejor presentación general del grupo. El desfile más espectacular de Junkanoo es en Nassau, pero también se organiza en las islas Grand Bahama, Eleuthera/Harbour Island, Bimini y en las Abacos.

GRAYCLIFF
Enrico Garzaroli, aficionado al vino y a los cigarros, compró la finca Graycliff en 1972 y la convirtió en una mansión dedicada al placer. Construida originalmente en 1740 por el capitán John Howard Graysmith (famoso pirata del Caribe que saqueaba los barcos del tesoro a lo largo del continente español), hoy su sótano alberga una de las cinco colecciones de vino más grandes del mundo. Más de 250 mil botellas de cuatrocientas bodegas distintas, oriundas de 15 países diferentes. Entre ellas, una de las más antiguas botellas del mundo del vino, 1727 Rüdesheimer Apostelwein, con un valor estimado de 200 mil dólares. Pero eso no es todo. Además, posee plantaciones de tabaco que producen sus propios cigarros. Y durante todo el año, en el mismo lugar funciona un hotel boutique de lujo de 20 habitaciones y uno de los mejores restaurantes de Bahamas. Es el lugar elegido por Nicholas Cage, Donald Trump, Sean Connery y George Clooney cuando visitan la isla. Y se dice que es dueño de un bloque de madera original de la nave de Cristóbal Colón. (www.graycliff.com)

Por Martín Damián Nahra. Fotos: gentileza One & Only Ocean Club / The Cove Atlantis.

GPS
Dirección: Paradise Island, Nassau
Distancias: a 16 km. del aeropuerto Internacional de Nassau y a 5km del puerto.
Cómo llegar: a 298km de Miami, Nassau recibe miles de turistas por aire y por mar. Se puede elegir un entretenido viaje en crucero o brevísimos vuelos de línea. Yates y aviones privados son habitué de la isla.
Web: oceanclub.oneandonlyresorts.com - www.atlantis.com
E-mail: reservations@oneandonlyoceanclub.com - reservations@atlantis.com


ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios