La meta más buscada

Una historia de la felicidad es el título que Darrin M. McMahon dio a su exhaustivo ensayo sobre este tema crucial. Su mirada, a lo largo del tiempo, logra el análisis de una de las razones esenciales de nuestra existencia, por la que todos, desde que nacemos, luchamos incansablemente.


U na mañana de verano, sentado en un banco del Central Park en Manhattan, el distinguido historiador Darrin M. McMahon pensó en que debía poner manos a la obra y cumplir con uno de sus más ansiados sueños: dedicarse a estudiar la evolución histórica de la

felicidad en la cultura occidental. También él sería feliz al alcanzar ese objetivo. Así comenzó su investigación a través de búsquedas interminables en bibliotecas y archivos, que fueron siempre su debilidad, como en sus tiempos de estudiante en Yale. Inició entonces una inmersión entre laberintos de la historia del hombre, allí donde se han dado cita los grandes desafíos de los últimos dos mil años, desde la antigua Grecia hasta nuestros días. Se sumaron las reflexiones de testimonios valiosos que fueron aportando sus pasajes por el dorado campo de la dicha. Ese campo que puede desvanecerse y que hay que cuidar tanto como a un cristal. Tal como lo manifiesta el propio Mc- Mahon, “nuestra confianza en la existencia de la felicidad es una conquista relativamente reciente y fruto de la dramática revolución en las expectativas humanas que se viene produciendo desde el siglo XVIII”. Y llegarán Freud, Jung y muchos otros pensadores que harán de la idea otro cuadro. Es en el espacio que el autor brinda a las meditaciones de personas que tuvo ocasión de consultar durante el tiempo de trabajo de este libro, en el que se funde una serie de ejemplos imperdibles. Así es el caso de un diplomático jubilado de los Estados Unidos, quien le contó cuál había sido su momento de felicidad perfecta: recorrer la Unión Soviética en la década de 1950 a bordo de un descapotable de plástico. A continuación, se incluye lo expresado por un joven académico de Praga, quien compara la felicidad con una cebolla: “Cuando la pelas, el centro desaparece, y cuando la haces rodajas, lloras”. McMahon confesó que conoció a una bailarina que cavilaba mientras bailaba, afirmando que la felicidad para ella se centraba en la familia y en los amigos, eso era todo. Entre muchos más, cita a un querido artista, el pintor Sebastien King, en el final de su vida, justo en el momento de agonía a causa de un cáncer, con tan solo 35 años. Con una sonrisa enigmática, le reveló que para él la felicidad era una ventana abierta. Y tanto… Pero estos fragmentos son apenas unas voces más en el largo recorrido de los capítulos. “La Historia puede contemplarse desde el punto de vista de la felicidad”, observó el filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel. “Pero la Historia no es la tierra en la que la felicidad crece. Los períodos de felicidad son las páginas en blanco de la Historia”, completó. Esta máxima llevó a McMahon a seguir con su objetivo cuando estuvo casi a punto de claudicar ante semejante desafío de una cuestión –para Freud- básicamente subjetiva. Fue este pensamiento, el de Hegel, el que lo animó a no detenerse, y de esta manera prosiguió la idea inicial. Aunque no dejó de preguntarse si la felicidad no sería como el mito griego de Eurídice, que se nos escabulle cuando nos volvemos a contemplarla, desapareciendo apenas conseguimos divisarla. Un viaje perpetuo Los conceptos de la felicidad no protegieron su forma moderna hasta la llegada de la Ilustración, cuando a la sociedad se le demostró la innovadora contingencia de que ya era hora de ser felices en esta vida. No había que esperar al más allá. El autor subsiste en su pertinaz pesquisa hasta el siglo XXI y expone los pasos que se van generando en nuevas formas de placer, de bienestar y satisfacción. Lo que no deja de lado, extrañamente, impropios signos de padecimiento. Cualquier incidente puede modificarla en cuestión de segundos aunque se intente salvaguardar lo consolidado, por lo que habrá que ser extremadamente cauteloso para no producir quiebres que llevan después a la guerra, la pérdida o a la división. Así puede presentarse de repente la infelicidad o la más profunda tristeza. De allí, en un clásico de la bossa nova, Vinicius decía: “Tristeza não tem fim/ Felicidade sim”. La felicidad ha ocupado un lugar destacado en la tradición intelectual occidental, ejerciendo su influencia sobre muchos aspectos de la cultura y el pensamiento. Habría que estudiar en paralelo las ricas teorías orientales que han estado en este caso relegadas por centrarse esta obra solo en Occidente. Quizás tengamos la felicidad en un futuro no muy lejano de contar con un compendio que fusione de una vez por todas ambas culturas del planeta.

* “Una historia de la felicidad” / Happiness, A History/ Por Darrin M. McMahon/ Traducción de Jesús Cuéllar y Victoria E. Gordo del Rey/ Taurus Ediciones/ 520 páginas.

Por Patricia Delmar

ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios