5 películas para perderse en… Nueva York

La industria cinematográfica se ha inspirado en Manhattan aun más que en París, según las cifras. Un exclusivo appetizer de cinco piezas de colección contagian las ganas de andar por Park Avenue, Central Park, la 43 Street, o bien de sentarse en un banco, con las piernas extendidas, mirando las estrellas junto al puente de Brooklyn. New York, New York!



C ada mañana, el melancólico personaje que interpreta Harvey Keitel en Cigarros (Smoke), se detenía unos minutos para hacer tomas fotográficas en la esquina de su negocio de tabaco en pleno Brooklyn. Luego, aquel conjunto de imágenes parecía más un
documental de las cuatro estaciones y de sus peatones que un simple álbum. Todo aquello abría un capítulo existencial profundo y cautivante. Apenas un caso más entre los cientos de films rodados en la capital de los rascacielos. Nueva York ocupa hoy el puesto número dos después de Hollywood. La diversidad de opciones resulta casi infinita. Incluso, residentes y visitantes parecen estar ya acostumbrados a los rodajes. Actúan con absoluta naturalidad: cuando ven instalarse un camión y otro, cables que se cruzan y grupos de gente de pelo largo, barba o gorrito con visera, comprenden de inmediato: otra película. Todos consideran el tema y se solidarizan: el cine es una prioridad nacional.
¿Quién no recuerda West Side Story? Quizás alguien muy joven, claro. El detalle delata a esta cronista. Las escenas coreográficas interpretadas por Nathalie Wood, con música de Leonard Bernstein, eran únicas. O Taxi Driver, con Robert De Niro. Otro clásico. Volviendo a Brooklyn, junto al Hudson, en la zona más cara de NY, mansiones del siglo XIX de aires victorianos, la calle donde bailó Travolta, en el rol de Toni Manero, para el hit del cine de 1977,  Fiebre de sábado por la noche (Saturday Night Fever). Todos salían del cine revoleando el saco. ¿O no?
La lista de títulos precisaría un gran número páginas. King Kong, Annie Hall, Fama (Fame), Godspell, Perdidos en la noche (Midnight Cowboy), Historias de Nueva York,  (New York Stories), Mi pobre angelito (Home Alone), Hombres de negro (Men in Black), y tantos otros inolvidables.Solo basta cerrar los ojos y disfrutar de aquellas tomas y de aquellos asombrosos diálogos; o abrirlos bien y verlas todas de nuevo.

Desayuno en Tiffany
(Breakfast at Tiffany’s, Blake Edwards, 1961)
Es una emblemática comedia romántica basada la novela homónima de Truman Capote. Acaso, una de las más famosas obras de la literatura norteamericana contemporánea que llegó al cine en 1961 de la mano del director Blake Edwards, con la famosísima canción "Moon River”  -obra del notable compositor Henry Mancini, creador también de la música de La Pantera Rosa-.  El film interpretado por la distinguida Audrey Hepburn, en el rol de Holly, y por George Peppard en el papel de Paul, es un clásico del cine universal.  Ella es una encantadora joven neoyorquina que tiene como objetivo encontrar a un hombre rico. Sueña con tener una vida holgada, sin esfuerzos y con las ventajas de transformarse en una mujer económicamente mantenida. Su mayor obsesión, la tienda de joyas Tiffany’s, situada en la esquina de la Quinta Avenida y la Calle 57. Con la llegada de Paul a su mismo edificio -escritor amateur, protegido por su amante Patricia Neal-, su vida cambia. Es en Tiffany’s donde trascurre una de las escenas memorables: Holly, con un largo vestido negro de noche, muy elegante, desayuna pegada a la vitrina de la tienda. Sigue siendo hoy en día uno de los sitios más visitados de Manhattan. Tiffany´s tuvo que abrir sus puertas en domingo para permitir el rodaje de las escenas ambientadas allí.

Manhattan
(1979, Woody Allen)
En esta ocasión es Woody quien, en blanco y negro, despliega su creatividad, inteligencia, buen gusto y sentido del humor, con esta encantadora historia rodada en su amada ciudad. Isaac Davis (el propio Allen) tiene un rol singular: es escritor de guiones televisivos y ya ha pasado sus 40 años. Tras fracasos matrimoniales, mantiene una relación con una chica de solo 17 años llamada Tracy (Mariel Hemingway). Dada su personalidad inmadura, a la vez se siente enamorado de Mary Wilkie (Diane Keaton), amante de su mejor amigo Yale (Michael Murphy). Tal como nos advierte el título -que obtuvo dos nominaciones a los Premios Oscar- la historia se desarrolla en Manhattan, ofreciendo así un profundo tributo a Nueva York. La música no podía dejar de estar a la altura de esta propuesta y George Gershwin es el elegido para acompañar el inolvidable rodaje. Manhattan integra la lista dorada del talentoso director y clarinetista, que años antes nos había maravillado con Annie Hall (1977), film en que también contaba con Diane Keaton en el rol protagónico.

All That Jazz
(1979, Bob Fosse)
Si de comedias musicales se trata, no hay mejor escenario que el que Nueva York pueda ofrecer. All that Jazz –también  conocida como Empieza el espectáculo o El show debe continuar- es el fascinante musical autobiográfico dirigido por el relevante Bob Fosse (Cabaret). La intención de esta obra es retratar “el otro lado del show, eso que no se ve”, como suele definirse a este enfoque y a través del ángulo personal de Fosse. Joe Gideon (Roy Scheider) es quien, con una delicada y precisa interpretación, lo logra con creces. Fumando un cigarrillo tras otro y yendo de conquista en conquista, tiene que comenzar su día escuchando a Vivaldi, poniéndose gotas en los ojos, tomando antiácidos estomacales y estimulantes para poder seguir manteniendo su espectáculo más grande, el de seguir viviendo. En medio de sus días, lo acompañan su novia Katie Jagger (Ann Reinking), su ex esposa Audrey Paris (Leland Palmer) y su hija Michelle (Erzsebet Foldi) que tratan de estabilizarlo. Muy debilitado, ya internado, de forma fantasiosa comienza a flirtear con un ángel de la muerte llamado Angélique (Jessica Lange). Con ella va repasando distintas etapas de su vida. El guión de Robert Alan Aurthur y Bob Fosse, tuvo especial reconocimiento y fue escrito con carácter prácticamente autobiográfico, inspirado en el propio Bob Fosse, artista multifacético como pocos. Junto con Cabaret y Chicago, hacen leyenda. Más allá del género, es de una carga dramática intensa. De esas películas que quedan para siempre.

El Padrino II
(The Godfather: Part II, Francis Ford Coppola, 1974)
¿Qué decir que ya no se haya dicho? "El relato de dos generaciones delictivas. El drama de los hombres que transgredieron el poder absoluto". Así comienza el tráiler de El Padrino II. Es natural, cuando se habla sobre mafia italiana, en lo primero que se piensa es los Corleone, una familia siciliana que llegó a lo más alto del poder en Nueva York. Este film -ganadora de seis Premios Oscar- es considerada como una de las grandes secuelas del cine de todos los tiempos. Aquí se formula la continuación de la saga Corleone: la historia del joven Vito Corleone, en Sicilia y en Nueva York. Parte de las escenas transcurren en el pintoresco y estrecho barrio de Little Italy, a principios del siglo XX. Más tarde, continuando con Michael Corleone en los años 50 años, mientras intenta expandir el negocio familiar en Las Vegas, Hollywood y Cuba. Dirigida por Francis Ford Coppola y escrita por Mario Puzo -publicada por primera vez en 1969-  la música está a cargo de Nino Rota y Carmine Coppola. ¡Cómo olvidarla!  Tal como sucede con los clásicos que trascienden la pantalla grande, hoy, esta historia, ha servido de inspiración hasta para un videojuego donde el protagonista puede convertirse por un rato en el Padrino y recorrer la Nueva York de 1945 a 1955. Jugar al mafioso… Un duro golpe.

Después de hora
(After Hours, Martin Scorsese, 1985)
El director de Buenos muchachos y Los infiltrados es quien en esta oportunidad sumerje la mirada en una Nueva York radiantemente ochentosa y particular: el Soho, uno de los barrios más sombríos de la ciudad por aquel entonces. Paul Hackett (Griffin Dunne) es un solitario empleado de una compañía informática que, en busca de una chica, Marcy (la atractiva Rosanna Arquette), se convierte en partícipe de vertiginosas y extrañas situaciones. En un fascinante relato en tono de comedia, el protagonista -verdadero sapo de otro pozo- es atravesado por una fauna nocturna y plenamente urbana que con cierta chispa de humor negro, es continuamente contrastado por un universo radicalmente opuesto al de su personalidad. Como si fuera poco, le añade gotitas de mala suerte y una buena dosis de situaciones que rozan lo absurdo, lo increíble, lo surrealista y lo cómico. Las situaciones van a ritmo acelerado y todo transcurre durante una única noche y en esas pocas manzanas del bohemio Soho. El film logró ser un éxito gracias a su bajo presupuesto y le valió a Scorsese el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes. Divertida, con un guión original y ágil, Después de hora es una de las obras más interesantes de este director.

Por Patricia Delmar


ROOMIN Nº15

Viajes Extraordinarios